domingo, 15 de abril de 2012

Elecciones en México


De nuevo es año de elecciones presidenciales aquí en México.
Sería la tercera vez que participo votando por alguno de los candidatos. Mi primer voto fue en el 2000, cuando todos veían en Vicente Fox una esperanza de sacudirnos a la bazofia del partido mafioso que gobernó durante 70 años, el PRI.
En aquella ocasión yo voté por el candidato de izquierda Cuauhtemoc Cárdenas, quien ya había perdido una elección pasada. Nunca he confiado en los partidos de derecha ya que me crié con mis abuelos maternos quienes aborrecen a éstos partidos. En especial mi abuelo siempre ha sido de izquierda y anti-iglesia católica.

En ese año yo fui presidente de casilla electoral. Se me eligió por sorteo para ser parte del staff de la casilla, pero la trabajadora del IFE me sugirió tomar ese cargo, ya que nadie lo quiere tomar. Se me hizo interesante tener una responsabilidad así aunque fuera por un día así que acepté el reto.
No había mas que estar ahí todo el día, recibiendo una que otra queja de los vecinos que venían a votar. Recuerdo que ese día llegué un poco tarde a abrir la casilla. A mi se me encargó todo el material electoral y debía transportarlo de mi casa a la escuela secundaria que serviría de casilla electoral.
El día transcurrió tranquilo, no hubo percances ni eventos  violentos. De haber sido así yo debía cerrar la casilla.
Nos pagaron 150 pesos a los miembros del staff. Se me encargó a mi repartir el dinero y también se me recomendó no dar el dinero al inicio de la jornada ya que solía pasar que una vez con el dinero en las manos, algunas personas se iban a casa.
La casilla debía estar totalmente libre de propaganda electoral varios metros a la redonda. Un representante de no recuerdo qué partido me pidió retirar una pancarta que había en un poste. Yo como presidente de casilla debía retirar tal cartel, no importaba dónde estuviera colocado. Tuve que subirme en una escalera para cortar el cordón con el que estaba agarrada al poste.
Fuera de eso no ocurrió nada más.
En general era una experiencia interesante. Conocí a muchas personas del vecindario. No sé porqué, pero siempre me ha gustado estar en un lugar fijo y simplemente ver cómo pasa la gente ante mis ojos.

Al final de la jornada se cerró la casilla y se procedía a contar los votos. Una ventaja del presidente de casilla es que él solamente observa cómo los demás cuentan cada una de las boletas de la urna. Al final del conteo llena un formato vertiendo los resultados del conteo, se llena la pancarta de resultados para ser colocada a la vista del público y se prepara un paquete-portafolios que contiene la totalidad de las boletas y los formatos de llenado de las votaciones de presidente, diputados y senadores. Ese paquete es llevado por el presidente de casilla en un carro del IFE a las oficinas del distrito electoral al que corresponde la casilla y ahí termina la labor del presidente de casilla.

La mía fue una de las miles de casillas donde Fox había ganado, asi que el representante de PAN debía asegurarse de que esos votos llegaran al distrito electoral por lo que él se ofreció a llevarme entregar el paquete en su carro, los trabajadores del IFE se negaron y hubo una pequeña discusión. Eso me comenzó a poner nervioso. No había comprendido hasta entonces la importancia real de ese portafolio. En realidad estaba cargando un paquete de información que el PRI querría destruir a como diera lugar y el PAN defendería a toda costa. Yo quedaba en medio, sin más importancia que ser parte del envoltorio del portafolio.
El representante del PAN entonces resolvió acompañarme en el carro del IFE a entregar el paquete. Eso me tranquilizó un poco. Ya dentro del carro se podía sentir un alto nivel de tensión generalizado. Los encargados del IFE llamaban por radio y el radio transmitía a todos los otros autos. Al llegar al lugar mi nivel de nerviosismo volvió a crecer. Había gente por doquier, todos en un estado de ánimo acelerado. Sentí entrar en un túnel lleno de personas produciendo un barullo tremendo. El representante del PAN seguía a mi lado como si fuera un guardaespaldas. Me formé en una línea de representantes de casilla para entregar el portafolios, todos se veían igual de nerviosos que yo. Entregué el portafolio y el panista se despidió de mi, luego pasé a otra fila para que me otorgaran un lunch; sandwich, boing y una manzana o algo así.
De ahi no recuerdo como es que regresé a casa de mis abuelos, solo recuerdo que llegué, entré al baño, me recosté en la cama y me solté a llorar. No sabía porqué, pero estaba llorando. Quizá haya sido demasiada presión, no lo sé.

Para las elecciones de 2006 yo vivía en Querétaro, un estado convertido del priismo al panismo. Yo trabajaba en un centro de investigación perteneciente a la red de centros del CONACyT. Había entrado ahí gracias a la ayuda de un familiar de alto nivel, lo que no le gustó a muchos ingenieros locales. Me dieron una plaza fija, cosa que algunos de ellos llevan buscando desde hace años. Otra singularidad mía era la de ser capitalino, y para colmo obradorista.
No me fue nada bien en Querétaro. Fue la primera vez que yo votaba con plena consciencia de lo que significaba cada candidato, así que me convertí en un ser totalmente proselitista en favor de AMLO. Era como nadar en contra de la corriente.
Al final de cuentas el PAN se robó la presidencia y AMLO quedó como mal perdedor, el ambiente entonces se tornó insoportable. Al año siguiente me fui de Querétaro casi corriendo. No quería volver a saber nada de ese lugar. Perdí una muy buena oportunidad de crecer profesionalmente, pero el precio era ignorar u olvidar mis creencias políticas, que mucho tienen que ver con mi filosofía de vida.

Es de nuevo año de elecciones y ahora no solamente hay dos candidatos posibles, hay tres. De nuevo AMLO va por la presidencia y de nuevo los ánimos están bastante acalorados.
Las encuestas lo posicionan en el tercer lugar, aunque es muy posible que incluso esté en 1o. Los medios quieren borrarlo del mapa a como dé lugar. No le dan difusión a su exitosa campaña porque no quieren que la gente indecisa crea que tiene posibilidades. Las televisoras manejan solamente dos candidatos posibles. Pero de los dos no se hace ni uno. Se dice que AMLO va al alza. Yo creo que es cierto.

En todo caso la situación está muy difícil. El PAN se va a aferrar a conservar la presidencia, el PRI se la va a querer robar a como dé lugar, y el Movimiento ProAMLO ya no permitirá que de nuevo ocurra un fraude electoral. Lo más probable es que se quieran anular las elecciones haciendo uso de criminales como los Zetas. Un Golpe de Estado, de nuevo patrocinado por los gringos.

La verdad no se ve nada esperanzador el panorama para México.
Cualquier movimiento en defensa de la democracia podrá ser combatido por la fuerza militar, alegando que el movimiento es peligroso para la seguridad nacional.
No se sabe qué esperar. Incluso podrían entrar las fuerzas armadas gringas a "ayudar" a "estabilizar" al país.

He de confesar que éste 2012 me da miedo en serio.

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